G. MESTHENE, Emmanuel, Technology and Wisdom
El planteamiento del autor en esta lectura es muy interesante ya que, maneja posturas muy opuestas pero finalmente, muy lógicas. Para empezar, nos dice que la tecnología está sujeta, como ya lo hemos visto anteriormente, a las capacidades físicas del entorno, a diferencia de los inventos, ya que la imaginación y las ideas constituyen ésta segunda postura, por lo tanto es un mundo de posibilidades ilimitado.
Ahora bien, hablando de límites, es muy interesante el hecho de que la tecnología nos brinda más oportunidades y por lo tanto, al tener más oportunidades tenemos más capacidad de elección lo cual nos hace más libres y más humanos.
De entrada, me llama mucho la atención cómo la tecnología puede hacernos más humanos, si es justamente ésta quien nos orilla a la automatización de las cosas; pero a su vez, tiene toda la razón ya que como seres humanos, una de nuestras principales funciones es elegir entre el mundo de posibilidades que nos rodean, que a la vez, serán las que construyan nuestra vida. Y bueno, también la capacidad de decisión lleva consigo una responsabilidad elevadísima, y esto aplica también para quienes inventan y desarrollan la tecnología.
Hoy en día se puede pensar en cualquier cosa, la capacidad de asombro cada vez es menor y lo que hace miles de años jamás se imaginaba, hoy en día es una realidad. Lo interesante de este asunto es encontrar un equilibrio para la misma estabilidad de la sociedad.
Como bien plantea el autor, siempre existe un temor alrededor de la tecnología, el cual tiene mucho sentido ya que, nosotros como seres humanos desconfiamos del camino desconocido, siempre es más cómodo vivir en un entorno estable, sin embargo, la tecnología y toda la serie de nuevas creaciones nos obligan a introducirnos en lo desconocido, por lo tanto, puede generarse un temor. Y bien, aparte del temor a lo desconocido, también es muy cierto el temor que menciona el autor sobre ser sustituidos por máquinas; pero a todo esto, la solución que encuentra el autor al problema es que siempre se necesitara de alguien con la capacidad de crear y seguir desarrollando, la cual por supuesto, las máquinas no poseen ya que ellas son justamente la creación, o dicho en otras palabras, ellas son el sueño de alguien hecho realidad, por lo tanto, siempre se necesitará de una relación bilateral dependiente, donde uno necesite del otro para existir. Aunque en este sentido, se podría decir que el hombre no necesita de la tecnología para existir, en cambio, la tecnología sí necesita del hombre. En este caso, podríamos decir que es muy cierto, pero estamos ya tan acostumbrados a vivir en un mundo tecnológico que ahora somos dependientes del mismo, y como también menciona el autor, somos seres humanos interesados en conocer más y más cada vez, por lo tanto, siempre existirá un vínculo fuerte entre tecnología y ser humano.
El planteamiento del autor en esta lectura es muy interesante ya que, maneja posturas muy opuestas pero finalmente, muy lógicas. Para empezar, nos dice que la tecnología está sujeta, como ya lo hemos visto anteriormente, a las capacidades físicas del entorno, a diferencia de los inventos, ya que la imaginación y las ideas constituyen ésta segunda postura, por lo tanto es un mundo de posibilidades ilimitado.
Ahora bien, hablando de límites, es muy interesante el hecho de que la tecnología nos brinda más oportunidades y por lo tanto, al tener más oportunidades tenemos más capacidad de elección lo cual nos hace más libres y más humanos.
De entrada, me llama mucho la atención cómo la tecnología puede hacernos más humanos, si es justamente ésta quien nos orilla a la automatización de las cosas; pero a su vez, tiene toda la razón ya que como seres humanos, una de nuestras principales funciones es elegir entre el mundo de posibilidades que nos rodean, que a la vez, serán las que construyan nuestra vida. Y bueno, también la capacidad de decisión lleva consigo una responsabilidad elevadísima, y esto aplica también para quienes inventan y desarrollan la tecnología.
Hoy en día se puede pensar en cualquier cosa, la capacidad de asombro cada vez es menor y lo que hace miles de años jamás se imaginaba, hoy en día es una realidad. Lo interesante de este asunto es encontrar un equilibrio para la misma estabilidad de la sociedad.
Como bien plantea el autor, siempre existe un temor alrededor de la tecnología, el cual tiene mucho sentido ya que, nosotros como seres humanos desconfiamos del camino desconocido, siempre es más cómodo vivir en un entorno estable, sin embargo, la tecnología y toda la serie de nuevas creaciones nos obligan a introducirnos en lo desconocido, por lo tanto, puede generarse un temor. Y bien, aparte del temor a lo desconocido, también es muy cierto el temor que menciona el autor sobre ser sustituidos por máquinas; pero a todo esto, la solución que encuentra el autor al problema es que siempre se necesitara de alguien con la capacidad de crear y seguir desarrollando, la cual por supuesto, las máquinas no poseen ya que ellas son justamente la creación, o dicho en otras palabras, ellas son el sueño de alguien hecho realidad, por lo tanto, siempre se necesitará de una relación bilateral dependiente, donde uno necesite del otro para existir. Aunque en este sentido, se podría decir que el hombre no necesita de la tecnología para existir, en cambio, la tecnología sí necesita del hombre. En este caso, podríamos decir que es muy cierto, pero estamos ya tan acostumbrados a vivir en un mundo tecnológico que ahora somos dependientes del mismo, y como también menciona el autor, somos seres humanos interesados en conocer más y más cada vez, por lo tanto, siempre existirá un vínculo fuerte entre tecnología y ser humano.
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