“Cada hombre es el proyecto irrenunciable de sí mismo”
Ortega y Gasset
En efecto, como se plantea en el texto, la cultura es personal y ésta se va formando a partir de experiencias, actitudes o el mismo comportamiento dentro de la sociedad, y ésta, a pesar de que puede verse influenciada por el entorno, nunca deja de lado su individualismo y su personalidad propia.
La cultura por tal motivo, no debe de pensarse en términos de erudición ya que ésta implica una selección de conocimientos y experiencias, traducidos en ideas y símbolos que pasan a formar parte de nuestra personalidad y por lo tanto de nuestra cultura personal, como lo indica el autor.
Aparte del concepto personal subjetivo de cultura, también existe uno social objetivo que tiene que ver con los bienes materiales y espirituales acumulados mediante un proceso intencional o de no realización de valores, por lo tanto lo que el autor plantea es que los bienes culturales adquieren por sí mismos una objetividad relativa ya que éstos son condicionados por el hacer, conservadas bajo los usos y costumbres.
Más adelante, el autor expone la relación que sostiene la Naturaleza con los bienes culturales. Se dice que no es posible resolver todo a partir de la cultura ya que se necesita de la Naturaleza para complementarse; las ciencias humanas por lo tanto, formarán parte de los componentes esenciales de la realidad en estudio.
Posteriormente, nos habla de los valores como objetos ideales, por lo tanto, mientras que el objeto ideal es el valor debe ser. Dos de las características principales de los objetos ideales son que son independientes al tiempo y al espacio a diferencia de las características de los valores que sólo pueden concebirse a partir de algo existente, por lo que no son cuantificables, en tanto que los objetos ideales sí. Esto es muy interesante ya que nos demuestra que las cosas valen porque nosotros les asignamos un valor.
Esto lo confirmamos más adelante cuando el autor nos habla de un soporte y un significado: “El bien cultural comprende siempre dos elementos: el primero lo llamaremossoporte y el segundo significado, siendo este último la expresión particular de uno o más valores” (Reale, El concepto de cultura, sus temas fundamentales, p. 47). El soporte es por así decirlo el material, en muchas de las ocasiones carente de valor especial que al ser transformado por ejemplo en una obra de arte, adquiere un significado y se vuelve valioso porque nosotros le asignamos un valor, a pesar de que su soporte sea algo tan común y cotidiano como una piedra o una tela. Esto es interesante en el sentido de que nosotros culturalmente decidimos qué es valioso y qué no, y así es como se van creando los estándares culturales, las dichosas normas y costumbres, todo en gran parte partiendo desde lo que valoramos y lo que no.
Finalmente, el autor nos habla de la libertad que tenemos en la cultura. Se puede decir que la cultura es libre ya que es moldeable y no tan rígida como en el caso de la Naturaleza donde todo es programado de antemano y por lo tanto el fin siempre será el mismo. La cultura en este sentido tiene más flexibilidad y por lo tanto, siempre se puede innovar: “[…] en la cultura existe siempre posibilidad de innovación, de surgimiento de algo nuevo” (Reale, p. 52), y como dice Reale, al poder innovar siempre existe la posibilidad de algo nuevo, lo cual considero que es importantísimo ya que es símbolo de riqueza y evolución, podemos entonces tener la certeza de que la cultura no quedará estancada y al contrario, siempre tendrá una tendencia al cambio y a su reinvención.
La cultura por tal motivo, no debe de pensarse en términos de erudición ya que ésta implica una selección de conocimientos y experiencias, traducidos en ideas y símbolos que pasan a formar parte de nuestra personalidad y por lo tanto de nuestra cultura personal, como lo indica el autor.
Aparte del concepto personal subjetivo de cultura, también existe uno social objetivo que tiene que ver con los bienes materiales y espirituales acumulados mediante un proceso intencional o de no realización de valores, por lo tanto lo que el autor plantea es que los bienes culturales adquieren por sí mismos una objetividad relativa ya que éstos son condicionados por el hacer, conservadas bajo los usos y costumbres.
Más adelante, el autor expone la relación que sostiene la Naturaleza con los bienes culturales. Se dice que no es posible resolver todo a partir de la cultura ya que se necesita de la Naturaleza para complementarse; las ciencias humanas por lo tanto, formarán parte de los componentes esenciales de la realidad en estudio.
Posteriormente, nos habla de los valores como objetos ideales, por lo tanto, mientras que el objeto ideal es el valor debe ser. Dos de las características principales de los objetos ideales son que son independientes al tiempo y al espacio a diferencia de las características de los valores que sólo pueden concebirse a partir de algo existente, por lo que no son cuantificables, en tanto que los objetos ideales sí. Esto es muy interesante ya que nos demuestra que las cosas valen porque nosotros les asignamos un valor.
Esto lo confirmamos más adelante cuando el autor nos habla de un soporte y un significado: “El bien cultural comprende siempre dos elementos: el primero lo llamaremos
Finalmente, el autor nos habla de la libertad que tenemos en la cultura. Se puede decir que la cultura es libre ya que es moldeable y no tan rígida como en el caso de la Naturaleza donde todo es programado de antemano y por lo tanto el fin siempre será el mismo. La cultura en este sentido tiene más flexibilidad y por lo tanto, siempre se puede innovar: “[…] en la cultura existe siempre posibilidad de innovación, de surgimiento de algo nuevo” (Reale, p. 52), y como dice Reale, al poder innovar siempre existe la posibilidad de algo nuevo, lo cual considero que es importantísimo ya que es símbolo de riqueza y evolución, podemos entonces tener la certeza de que la cultura no quedará estancada y al contrario, siempre tendrá una tendencia al cambio y a su reinvención.